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Muchos circos han venido a Hermosillo,
pero el Circo Fernández, de seguro fue uno de
los de mayores simpatías, tanto por sus buenos programas, carpas nuevas
y limpias, amplias y ventiladas, como por su baratura y elenco numeroso y simpático.
Como atracción especial, traía a un león
de nombre "Prince", animal de mucho respeto, ágil y
gruñón. Su domador señor Fernández,
tipo amable y simpático desde luego, cayó bien en Hermosillo y
se hizo de grandes amigos. Se jactaba el domador de tener bien educado al animal
y cual sería la sorpresa que un día amaneció
de malas el leoncito y se echó encima del domador causándole
graves y numerosas heridas. Toda la sociedad acudió al auxilio del domador
y pronto pudo restablecerse. Creo que lo atendió el Dr. Olivares.
Entonces se hizo popular el "Prince", y las pláticas
y conversaciones versaban sobre el accidente y seguramente este hecho influyó
en el ánimo de mi amigo y casi hermano Ramón Fragoso,
quien en ese entonces era todo vitalidad y entereza, lo que no le valió
con Fernando Castro, alias "El Tarumbas",
con quien tuvo su lío a golpe limpio. Después de buen rato de
lucha, Fragoso se vio comprometido y con la prontitud del rayo
se acordó del león, pegó un rugido que según
cuentan puso pálido al "Tarumbas", le alcanzó una oreja,
se la mordió hasta arrancarle un pedazo, se la tragó y cuentan
que aun no la digiere por lo que corriendo la voz entre los amigos
le pusieron el apodo de "Prince". Toma buena nota lector, y
cuando visites la "Número dos", cuídate de que Ramón
no te vaya a rugir...
Recopilación: José Rafael Aguirre Fernández.
Fuente: El Imparcial.
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