Datos curiosos de un archivo
Por Ramón F. Zamora
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Recopilación: José Rafael Aguirre Fernández Publicado el 9 de Noviembre de 1948

Tocó a don Ignacio L. Romero, la famosa influenza española que tantos estragos hizo en el mundo, no escapando Hermosillo. Don Nacho, con solicitud patriarcal, diariamente lo primero que hacía, era recorrer los barrios pobres, llevando un consuelo y un alivio en medicinas, dinero, alimentos y otras ayudas que el pobre erario municipal podía brindar a sus vecinos. No exagero si digo, porque fui testigo presencial, que se visitaron como 800 casas en alguna de las cuales encontramos a todos enfermos y sin que nadie pudiera darles un vaso de agua. Y esta difícil situación resultó un ramo de flores a don Nacho, comparada con el aprieto en que lo metió una vez don Carlos Martán, siendo secretario de Policía, y quien formulaba los "partes diarios de novedades". En uno de esos Partes, la Policía cogió infraganti a dos inmorales en el Parque Madero, y don Carlos, de por sí pulcro y decente, cambió las frases del Cabo de Servicio y puso en el parte general lo que sigue textualmente: "a las 21 horas fueron aprehendidos en el interior del Parque, fulano y zutano, por pinfos, imberecundos y nerónicos similius, etc.". Don Nacho, leía y releía, se limpiaba los anteojos, dejaba el Parte, lo volvía a coger y no podía descifrar la causa de la detención y menos aplicarla al Bando de Policía, y como se hacía tarde y había que calificar, optó por llamar a don Carlitos, y ya éste en su presencia, sacando de su bolsillo un "diccionario particular" (porque decía que el de la Academia no servía), inmediatamente le explicó el caso. Cuando don Carlos se fue, don Nacho me hizo este comentario: "caramba, ni diez influenzas me dan tanto trabajo como este don Carlitos". Luego respiró fuerte y haciéndome una seña hacia la Capilla Ardiente (depósito de licores), nos empujamos uno del bueno, quitado a algún contraventor del Decreto número uno...

Recopilación: José Rafael Aguirre Fernández.
Fuente: El Imparcial.



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