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Por los años de 1920 a 1925, se desató
en Hermosillo, una fiebre de candidatos, principalmente en la local del Ayuntamiento
llovieron los candidatos y precandidatos, a grado tal que contendían
de seis, ocho o más. En una de las campañas figuraron tipos pintorescos
como fue don Prisciliano B. Núñez (a) "El
Clarinete" y don Gabino Vega (a) "El Húngaro".
El primero tenía una buena
posición económica con dos casas en la calle Sinaloa, cerca de
donde está hoy el Museo, un buen giro de panadería,
dos carritos con buenos caballos etc. y se vestía elegante. Lo atraparon
los líderes, le dieron volantín y se creyó con cuerpo de
torero, le entró duro a la política para Presidente Municipal,
y sin más ni más, se puso a gastar dinero a manos llenas, al grado
de que en unos cuantos meses quedó en la ruina, vendió sus casas,
se acabó la panadería y el pobre hombre quedó en la calle
y para colmo de males, el pueblo le tomó de tal manera el pelo, de que
al instalarse "su centro director", le pusieron
por nombre el partido "Pan Birote" y por lema
"semitas gratis para todos".
Del segundo ni que decir: era el Señor Vega un
pobre diablo a quien le sintieron centavos, lo volvieron loquito y también
lanzó su candidatura. Este buen señor que era el exponente
físico de la mugre, se rasuró, se bañó por
única vez en su vida, se compró un trajecito decente y un sombrero
"canotier", así como un bastón. Como su negocio era
por demás sucio, pues se dedicaba a limpiar "comunes"
de hoyo, la gente también le tomó el pelo y al instalar su "centro
director", lo tituló para mayor burla "El
Gota de Agua", y como lema "limpieza ante todo"
Recopilación: José Rafael Aguirre Fernández.
Fuente: El Imparcial
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