| Mi viejo Hermosillo | |||||
| Por Claudio Nájera Jr.
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| Recopilación: José Rafael Aguirre Fernández | Publicado el 17 de Marzo de 1954 |
| APODOS HERMOSILLENSES |
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La fauna ha sido verdaderamente saqueada para rebautizar con motes a las gentes hermosillenses. Del tranquilo sesteo doméstico de las aves se ha tomado el nombre de “gallo madrugador” o de la “gallina ponedora”; del monte enmarañado e inquietante ha surgido un “coyote” o una “culebra”; del mar lejano y salobre “el bagre” o el “tiburón” han prestado sus denominativos y hasta de la charca se ha extraído el patronímico de “la rana” para endosarlo a alguna buena gente. Estos recuerdos míos, sin intención de herir, se cobijan bajo el sentido del humor, con ganas de rememorar a gentes idas y divertir a las que aún alientan; los primeros en el seno de esta tierra ardiente y los segundos deambulando por la vida y que mañana serán también sujetos de recordación. Pero que caray, me estaba poniendo sentimental. Allá por los años en que nos gobernó Rodolfo Elías Calles, a quien decían sus amigos “El Cabezón”, jugaba a la pelota “El Guíjola” Álvarez, sin que nunca llegara a figura, aunque tenía muchas simpatías en el público bajo. ¿Quién se acuerda de “El Gato” Noriega, que hace muchos años se fue para Los Ángeles? Yo creo que le vino el apodo no a semejanza con el flojo y ronroneador animalito, sino porque trabajó “de gato” mucho tiempo. El que siempre fue gran figura, fue “El Pato” Monteverde, quien desde que tuvo uso de razón principió a hacer cosas grandes. Las travesuras y malcriadeces las hacía en proporciones mayores que cualquiera otro chiquillo. Ya de joven, sus parrandas, en tiempo y calidad superaban a las de otros. Llegó a Presidente Municipal de Hermosillo y, tuvo la noble iniciativa de crear el Asilo de Ancianos, que se fundó en una casa comprada a los Pavlovich, en la calle Matamoros. Por allá en el interior del país, ha andado en líos muy grandes. “El Burras” Preciado, es un camionero muy conocido a quien ignoramos por qué le pluralizaron y afeminaron el apodo. “El Cochi” Preciado, aquel de la afición beisbolera hermosillense, que no hace mucho entregó el alma al creador. No fue un pitcher muy notable por su pericia, pero si por su entusiasmo. Con que ganas tiraba la pelota y había que ver el paso con que atravesaba el campo, ni Joe DiMaggio lucía tanto. Era feo y prieto y le gustaba mucho el pisto. Por un mechón enhiesto en la parte posterior de la cabeza y su cara alargada, bautizaron con el mote de “El Gallo”, al inquietante Edingardo Samaniego, hijo de aquel gran tipazo Don Ramón Gil Samaniego, que contó entre sus numerosos amigos a Fernando “El Cachora” Gutiérrez, ya desaparecido, empleado de gobierno por muchos años. Feo como un sapo, pero bueno y afectuoso, Gustavo Aguilar, ex - diputado, ex – presidente de la Unión Ganadera, con inclinaciones Urenses, le voltearon la plana y le pegaron el remoquete de “El Rana”, con el artículo masculino y el denominador femenino. Más o menos de la misma camada debe ser “El Bagre” Pesqueira, ahora radicado en México. Un poco más joven, el drástico, franco y trabajador “Tecolote” Rubio, sub – tesorero General del Estado, por méritos en campaña y antigüedad de treinta años. Famoso entre los famosos “El Chinchillas” González. Alto, grueso, cara inexpresiva; pero muy platicador, especialmente cuando le mueven de béisbol. Por su esfuerzo personal, es un autodidacta, ha logrado una próspera posición. Fue ferrocarrilero y ahora es Contador Público. Fue un distinguido y parrandero “mal humor” de varios carnavales. Alejandro “El Zorra” Lacy, fue y volvió como los animales de esa especie, que siempre dan muchas vueltas. Recordamos aquel famoso manifiesto que lanzó en los tiempos de su hermano político Rodolfo Elías Calles, en que confesaba que era un ·”Diamante en bruto”. De sus mismos tiempos era “El Culebra” González, güero coloradeando, muy asiduo cliente de Gandarita. “El Gorila” Vázquez, ahora es más cliente que cantinero y “El Cuyo”, regordete abastero, era de la pandilla de Pepe Vega. Todos estos apodos de animales, tuvieron su más graciosa culminación, cuando “El Cuervo” Zamora, habló por teléfono al “Perico” Vizcaíno, que era sub – comandante de policía y le dijo: “Perico”, te habla el “Cuervo” Zamora, para que mandes la perica a la cantina El Tecolote, pues hay un pleito muy duro ente el “Víbora” Arvizu, el “Tortolón” Monteverde y acaban de agarrarse también el “Tacuache” Bernard, el “Chanate” Valenzuela y el “Gallinas” Rodríguez y están presentes y a punto de entrarle el “Coyote” Valle, el “Perro viejo” Ríos y el “Mapache”… No lo sabemos, pero si la perica se los llevó, iba convertida en Arca de Noé. Recopilación: José Rafael Aguirre Fernández. |