| Mi viejo Hermosillo | |||||
| Por Claudio Nájera Jr.
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| Recopilación: José Rafael Aguirre Fernández | Publicado el 19 de Marzo de 1954 |
| SERDANEANDO |
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Cierran las puertas los negocios instalados en la Calle Serdán y automáticamente se transforma en paseo de la juventud hermosillense… los anuncios de gas neón, en rojo, no favorecen las bellas caras de las muchachas, pues hacen palidecer sus colores… Elsa Banderas Silva ya no cabe en su esquinita, ni descontando su natural gracia…¿Por qué siempre tan seria la dependiente mayor de Petit Vogue?...Estamos en puerta de admirar las camisolas floreadas de Capitán Angulo, con la proximidad del verano… Las 15:30 y puntualmente se dirigen al café Alfredo Morales y Don Juan Fernández… Para hacer lo mismo son más desorganizados Matías Cázares y el grupo discutidor de médicos… Resulta obscuro el comercio de refacciones de Don Aurelio Ramos, necesita iluminarse como el dueño, poeta chinipeño de simpático gracejo… Filomeno Suárez, ha acaparado la clientela farmacéutica de la calle Serdán. Es injusto que Enrique Rivera, tenga instaladas tan al fondo a sus secretarias, tan linda que está Mayra… Puntuales las chicas del Bangrícola para salir, pero muy lindas algunas de ellas… la exuberante Nati, la inquieta Lupina… Cuando a Pancho Ceceña le enfadan los números y los clientes, se sale a la banqueta y a atrapar platicadores… Falta ruido en la Calle Serdán, las neverías deberían darle volumen a sus aparatos de música… Desde las seis de la tarde en adelante los automóviles son conducidos por encantadoras señoritas y, naturalmente, en la calle Serdán se estacionan donde quieren… Perdonadas por su calidad de chulas damitas… Pero los jovencitos, a quienes sus papás les prestan los carros, no tienen el mismo derecho… Se derrumbó el Mocambo y se acabó un centro de atracción, se cerró el Club Atenas y terminó el relajo y la Serdán se quedó sin barullo… Hay un tenorio de banqueta en la calle Serdán, pildorero y bonetero, que no atina una… La fuente de los chistes y los chismes está en la Reval… Ojalá contrataran unas enfermeras bonitas los doctores de la Serdán, deben hacer algo por el embellecimiento de nuestra calle principal… La cajera de “La Principal” esboza una sonrisa muy dulce… Todos los escaparates de la Serdán son francamente feos, cosa indebida comercialmente porque el escaparate es un gran vendedor... Gasten en arreglarlos, señores negociantes… Tendrá que prohibirse pronto el estacionamiento de autos en alguna de las aceras… Pero lo que es urgente es que no llenen la Serdán de grandes camiones… El negocio de refacciones de Gutiérrez Hermanos, luce una bonita pintura verde… ¿Notan ustedes que falta algo en la Serdán? pues nada menos que la encantadora Clementina Molina, haremos un concurso para escoger a la sustituta entre las muchachas de comercios en la principal calle hermosillense… Las empleadas de “Mayco” se van a morir de enfado, no se paran ni las moscas… Hace cinco años que no hay un incendio en la calle Serdán… Este gordito Zamorano vino a echar a perder un buen negocio… salió ganando la Sastrería Romandía, con la intervención de las señoras… Debería establecerse en esta calle un café exclusivo, con sillas cómodas, amplias, algo así como el Café París de México, a quien lo instale le auguramos total éxito… recordamos a Don Panchito el policía nocturno del comercio, todavía vive, con aspecto más o menos igual, solemos verlo en misa de 11:00 en Catedral… José María Almada, es el único hombre de negocios que se para frente a su establecimiento con chaleco y los dedos en las arcas… El sastre Torres es el doble del desaparecido Señor Quinta, aquel cubano caballeroso que vendía equipos de refrigeración… Don Constantino debe decidirse a levantar su moderno edificio en la calle Serdán… Pero entre tanto, tomaremos chocolate con Pradas. Recopilación: José Rafael Aguirre Fernández. |