Un incendio conmovió ayer a Hermosillo
SE QUEMÓ LA FÁBRICA DE ROPA DE HOEFFER

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Recopilación: José Rafael Aguirre Fernández Publicado el 16 de Julio de 1941

Toda una manzana de casas, estuvo a punto de ser pasto de la lumbre, las autoridades del Ministerio Público determinarán si en el caso hay delito que perseguir.

Gran alarma hubo ayer en la madrugada en buena parte de la ciudad, al tenerse conocimiento que la fábrica de ropa de los señores Hoeffer Hermanos ardía como una hoguera, hechos que se registraron a partir de las doce y media de la noche.

La alarma se dio a conocer por una nutrida balacera que se disparó y, en unos cuantos minutos el amplio local de la fábrica era presa de las llamas, mejor dicho de un fuego intenso que tomaba proporciones fantásticas.

El local de que se trata está ubicado frente al Internado del señor Aja, por la calle Comercio, ahora Sufragio Efectivo, en el cual desde hace varios años opera a gran capacidad la fábrica de ropa en cuestión. Como en todas las industrias de esta naturaleza, el local guardaba gran cantidad de tela de diversas clases, aparte de un buen equipo de máquinas y mobiliario.

Puede decirse que el fuego duró no menos de dos horas con toda intensidad, tiempo suficiente para destruir implacablemente cuanto había, como sucedió.

Cuando el voraz elemento tomó su máximo incremento, un viento comenzó a desviar las montañas de lumbre a un edificio de dos pisos inmediato, por la calle Celaya, casa habitación del ingeniero Abelardo Betancourt, edificio que resultó seriamente perjudicado, pues aunque ciertamente no se incendió, la lumbre que penetró a los dos corredores de la casa, quemó techos, puertas, etc., también otra casa contigua, la del doctor García, resultó destruida, en parte, a causa del incendio. Otras casas vecinas, ubicadas en la misma manzana, resultaron asimismo con algunos perjuicios, aunque menos que las anteriores. La casa habitación del ingeniero Betancourt fue la que sufrió mayores daños materiales.

Muchas pérdidas sufrieron, igualmente, todas las familias que residen en la manzana mencionada al procederse a sacar los muebles y demás enseres, para qué no fuesen pasto de las llamas, pues hay que hacer constar que en medio del desorden y latrocinio más completo, se pusieron a salvo los mobiliarios de las casas. Mesas y sillas quebradas y alfombras y linoleums destrozados, quebrazón de objetos de cristal y otras muchas pérdidas tuvieron que soportar las familias vecinas al incendio.

Esfuerzos para contener la conflagración

Policías y soldados se prestaron para ayudar en las obras de salvamento, pero su voluntad, así como la de muchos particulares, fue vana por carecerse, en esos momentos, de agua suficiente y mangueras especiales. Ciertamente, llegaron al lugar del siniestro algunas pipas que de poco sirvieron, pues la enorme manguera que se conectó de nada sirvió, debido a que comenzó a reventarse por todos lados. ¿Así estaría de parches?

Algunos amigos y empleados de los señores Hoeffer, pusieron a salvo algunos bultos, que a duras penas pudieron salvar, siendo honrado hacer constar que oficiales y tropas de guarnición, coadyuvaron en forma amplia en las obras de extinción. Algunos jefes de la Cuarta Zona Militar, dieron algunas órdenes, en pleno lugar de los hechos, en su propósito por cooperar con las autoridades civiles.

Datos generales

La fábrica de los señores Hoeffer, estaba debidamente asegurada, con importante compañía de seguros, no así los edificios destruidos y deteriorados que son de la propiedad del señor Francisco R. Salido, conocido sonorense, radicado en la Ciudad de México.

En el lugar de los hechos, recogimos versiones en el sentido de que posiblemente si hay delito que perseguir, pero sobre este particular la Agencia del Ministerio Público establecerá antes de 72 horas lo que haya de cierto. Esta autoridad ya nombró peritos electricistas para determinar si el siniestro fue ocasionado por algún corto circuito. Discrecionalmente el Ministerio Público, hará comparecer a aquellas personas que puedan dar alguna luz sobre el origen de este tremendo incendio.

El edificio del señor Aja, estuvo también en peligro inminente de incendiarse, pues mientras el viento no cambió de rumbo, enormes lenguas de fuego comenzaban a calentar las paredes exteriores de su internado. Un piquete de soldados resguardó el local incendiado, todo el día de ayer, para evitar que los transeúntes transitaran por la calle Comercio, pues las paredes amenazan derrumbarse.

 

Incendio en la tienda de ropa de Hoeffer en 1941

Incendio en la Fábrica de Ropa de Hoeffer
el 15 de Julio de 1941

Fuente: El Imparcial



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