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A que Ernesto Gándara
que corrida pegó,
que hasta el pelo se le laceó
cuando la muerte le sonrió.
Nuestro presidente municipal
con todo y proyecto del acueducto
al panteón fue a parar;
pegando de gritos, a la muerte, su acompañante.
Muy frágil se vio ante ella
y fue hasta entonces,
que comprendió la poca seguridad
que en su ciudad el tenía.
No es tiempo muerte ladina,
le dice Ernesto, que contigo me lleves;
el pobre borrego imploraba
no ves que viene Diciembre y no tengo aguinaldos.
No importan ya aguinaldos
tampoco los baches que dejas,
vete al panteón a taparlos
para que en ellos no caigan tus deudos.
Así sin pensarlo y quererlo la muerte se lo llevó
y el pobre borrego muy lacio llegó,
después de correr y correr por todo el Quiroga
su obra querida que unido al Colosio quedó.
Total, la muerte se lo llevó
dejando el borrego un sueño pendiente;
su sueño de gobernar a Sonora
pero por la poca seguridad, la huesuda se lo llevó.
Hermosillo, Son. A 10 Octubre del 2007
Carlos M. Valenzuela Quintanar.
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