Que la suavidad y pureza de tu piel
Sensibilicen mis sentidos:
Para que mis manos prodiguen;
Las caricias que el mundo necesita.
Para que mis ojos se llenen de luz;
La luz que el mundo está perdiendo
y guiar aquellos que en los caminos de la vida,
se han perdido por la falta de ella.
Para que mis oídos;
Escuchen los lamentos de la gente
que llora de hambre y soledad,
y mi bondad pueda llegar a ellos.
Para que mis labios solo se abran;
Para llenar de esperanza y de ilusión
aquellos corazones que sufriendo están.
Dame niño Dios;
Esa generosidad que permita desprenderme
de aquello que otros necesitan.
La tolerancia que tanta falta hoy nos hace
para entender a nuestros semejantes.
Y esa gratitud, que me permita siempre
saber, que soy parte de un todo.
¡Quiero hoy y siempre ser parte de ti!
Por eso imploro a tu persona
para que deje en mi humanidad;
la sabiduría y la sencillez
que guíen mis pasos, hacia el bien.
Hermosillo, Son. A 24 de Diciembre de 2007
Carlos M. Valenzuela Quintanar.
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