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El iris de tus ojos verdes,
es la puerta de tu alma
y proyectan tu ternura,
cuando con ellos tu miras.
Eres delicada y tierna,
cual botón de primavera,
y por eso yo quisiera
que siempre fueras serena,
como cuando das tus clases,
con pedagógico amor,
a los niños das sabor,
al enseñar lo que sabes.
En común algo nos une
a más de ser normalistas
cosas que la vida enlista
pues así Dios lo dispone.
Adiós amiga Yolanda,
te deseo un buen futuro;
de lo que no hay duda alguna
¡Serás digna normalista!
Gustavo Adolfo Figueroa.
1975
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