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Te doy gracias Señor
porque tu me la enviaste
y conocí el amor
lo más bello que creaste.
Y supe de ilusiones
de inmensas alegrías
de intensas emociones
de música y poesías.
Gocé de atardeceres
dulcemente serenos
y tuve amaneceres
inmensamente buenos.
Que el amor en mi vida
por fin me hizo sentir
la dicha inmerecida
que le dio a mi existir.
Pues cuanto más la amaba
más feliz me sentía
que yo nunca pensaba
que un día la perdería.
Me ha dado el adiós postrero
y te doy las gracias Señor
que aunque hoy por ella muero
también conocí el amor.
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