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Un recorrido por las llanuras de tu cuerpo
entre penas y laredas ya descritas
donde muchos se quedan al intento,
de su cruce entre el mar y el infinito.
Por si acaso al llegar no conocieras,
como al ciego el aroma le sirviera
como guía al seguir ese camino
que lo haga llegar a su destino.
Por instinto va siguiendo la vereda
explorando cauteloso sigue sigue
tratando con sutil cuidado
palpar la huella de lo ahí logrado.
Más si al volver atrás siente lo mismo
es que su cuerpo descubrió de pronto,
tan fácil es el camino había tomado
con placer recorrió... aunque no vea.
Y al sentir de pronto un sutil cansancio
reposa su cuerpo en la pradera
sintiendo como el calor su cuerpo baña,
tibias gotas resbalan por su cuello.
Dejando sensación vacio intenso
que al llegar a la cumbre el aire fresco
siguiendo la ruta volverás de nuevo,
a subir y bajar tu mis praderas.
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